El Maestro dijo: «Ya en mis primeros días, un historiógrafo dejaba un espacio en blanco en su texto, y quien tenía un caballo se lo prestaba a otro para que lo montara. ¡Ahora, ay!, ya no existen tales cosas».
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El Maestro dijo: «Ya en mis primeros días, un historiógrafo dejaba un espacio en blanco en su texto, y quien tenía un caballo se lo prestaba a otro para que lo montara. ¡Ahora, ay!, ya no existen tales cosas».