XCVI
Entonces rió el alegre señor y a la ligera dijo:
«Doy por sanado del todo el daño que hube; tan limpio has venido a confesar y exento de culpa, y la penitencia has pagado al filo de mi hacha, que te tengo por absuelto tan ciertamente de tu pecado como si nunca hubieras fallado desde que naciste. Y te doy, como galardón, el cinto ribeteado de oro; es verde como mi capa, y por él, sir Gawain, podrás recordar este combate cada mañana que cabalgues con príncipes de valía: es tu preciada prueba de este lance en la capilla, entre caballeros caballerosos. Ahora habréis de venir este Año Nuevo de nuevo a mi castillo y celebraremos el resto de esta fiesta tan rica, con alegría».
Entonces le instó aquel alegre señor:
«Con mi bella esposa, bien creo, nos llevaremos de acuerdo, que era vuestra enemiga».