XXIV
Mas hasta Todos los Santos con Arturo moró, que hizo gran fiesta por su amigo aquel día, en medio de rica holganza de la Mesa Redonda.
Luego, corteses caballeros y hermosas damas todos por amor de aquel leal sintieron anhelo y pesar, mas no por ello dejaron de mostrar regocijo, aunque muchos estaban sin alegría, bromeando entretanto.
Tras la cena, muy gravemente buscó a su tío, y habló de su viaje con muy claras palabras: «Ahora, señor y dueño de mi vida, su venia pediría; bien conoce el caso, y no me importa más hablar de mi cuita ni afligirle en lo más mínimo; sino que voy camino del golpe en apenas una noche y he de buscar al Caballero Verde, si Dios me ayuda».
Entonces los mejores del burgo se apresuraron juntos, Ewain y Eric, y otros muchos en verdad, Sir Dodinal el Feroz, el duque de Clarence, Lancelot y Lionel, y el buen Lucan, Sir Bors y Sir Bedivere, ambos hombres fornidos, y otros muchos dignos, con Mador de la Puerta; vino toda esta compañía buscando al Rey, con congoja en el corazón, a aconsejar a Sir Gawain; hubo duelo muy hondo aquel día en la sala de que tan digno como Gawain partiese en tal misión, a soportar un golpe fiero, y no blandir jamás la espada.
El caballero siempre buen ánimo mostró, y dijo: «Proscrito esté el pesar; contra un destino tan sombrío, ¿qué puede hacer el hombre sino afrontarlo?».