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nydus/Sir Gawain and the Green KnightPublic
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XXVIII

XXVIII

Primero lo hallaron sin tacha en sus cinco sentidos, Ni falló jamás en sus cinco dedos, Y su confianza en el campo estaba en las cinco llagas Que Cristo obtuvo en la Cruz, como nos dice el credo; Y doquiera que este hombre se hallaba en la lid apurado, Su pensamiento estaba en esto, por encima de todo lo demás, Que el valor lo cobraba de los cinco gozos Que la alta Reina del cielo tuvo en su Niño.

Por cuya causa el buen Caballero portaba decorosamente En la mitad superior de su escudo Su imagen pintada, Para que al mirar a esa Hermosa sus fuerzas nunca flaquearan.

El quinto cinco, según hallo, que este noble usaba Eran franqueza y camaradería por encima de todo, Pureza y cortesía, conocidas en él siempre, Y piedad, que a todo supera⁠—estos cinco puros Estaban más arraigados en este adalid que en todos los demás caballeros.

Y estas virtudes, las cinco, estaban tan agolpadas en él, Que se fundían la una en la otra, ni tenían fin alguno, Fijas en cinco puntas que nunca fallaban, A lo largo de cada línea ni unidas ni separadas, Sino por doquier sin fin, en cada ángulo por igual, Donde el juego empezara, o deslizara hacia un fin.

Por lo cual en su terso escudo se plasmaba este nudo Realmente, con oro rojo sobre gules rojos. Al que la gente culta llama el pentángulo puro.

Ya está ataviado el gallardo Gawain, Su fiel lanza empuñó, A todos dijo adiós, Y pensó que era para siempre.

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