su valor le habría sido (según se deduce de los acontecimientos) fatal.
El escritor era un verdadero poeta. De la materia prima del folclore y los elementos de la magia rudimientaria ha concebido una historia humana con motivos humanos, sin sacrificar nada de la verdadera magia que es la atmósfera en la que vive su historia.
Solo la simpatía, la imaginación y una verdadera humanidad podrían haber retratado personajes tan atractivos en sus distintas formas como Gawain, el Caballero Verde (en sus dos facetas) y el escudero.
Su poder descriptivo está a la altura de su concepción; escribe con los ojos puestos en el objeto; sus frases son vivas y certeras, y apenas hay relleno. En consecuencia, todas sus imágenes, ya sean de acción, de las obras del hombre o de la naturaleza salvaje, son tan nítidas y precisas como las miniaturas de la época.
No es sin razón que el poema ha sido descrito por un gran erudito y un gran amante de las letras como «la joya de la literatura inglesa medieval».
El nombre del autor es desconocido. Evidentemente conocía el bosque de Wirral (que describe como un yermo), y su afirmación de que «pocos moraban allí a los que Dios o el hombre amaran» es el tipo de generalización medio maliciosa que apunta a que era un vecino.
Probablemente era nativo de Lancashire o de alguna parte del norte de Cheshire colindante con este. La fecha del manuscrito es alrededor de 1400, y la del poema quizás veinte o treinta años anterior, 1370–1380.
Esto concuerda muy bien con la evidencia interna; los escarpes de Sir Gawain, o zapatos de acero de punta ancha, el tocado reticulado de la dama más joven y los elaborados detalles de la arquitectura del castillo son rasgos que apuntan al último cuarto del siglo XIV.