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nydus/Sir Gawain and the Green KnightPublic
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Table of Contents

Estancia 65

LXV

Cuando a sir Gawan vio, muy alegre estuvo el buen hombre, fuerte era su voz y su risa festiva; mandó llamar a las damas, reunió a su mesnada, les mostró los escudos y les contó la historia, de cuán grande y cuán largo de miembros era aquel jabalí, y cuán fiero luchó cuando huyó hacia el bosque.

El caballero con gracia alabó la hazaña, y loó la proeza que el señor había demostrado, pues semejante brazuelo de bestia, dijo el hombre dichoso, ni tales costillares de cerdo jamás había visto antes. Cuando palparon la enorme cabeza, muy alto fue su encomio, pero el horror que le causaba no lo ocultó por menos.

—Ahora, Gawan —dijo el buen hombre—, esta pieza es tuya, según el pacto claro que acordamos juntos.

—Es verdad —dijo el caballero—, y tan cierto, a la fe, que os daré a cambio todo cuanto he obtenido. Luego estrechó su cuello y con cortesía lo besó, y le obsequió acto seguido un segundo beso más.

—Estamos en paz —dijo el noble—, esta tarde una vez más por todos los pactos que hicimos, desde que vine aquí, según la ley.

—¡Por san Gil! —grito el señor—,

«Sois el mejor que hay, ¡Rico seréis por de pronto, si tal ganancia os dais!».

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