I
Cuando el cerco y el asalto cesaron en Troya, cuando la ciudad fue derribada y reducida a cenizas, el héroe que allí urdió las mallas de la traición fue juzgado por su perfidia, la más fiel de la tierra: era el noble Eneas y su estirpe ilustre quienes conquistaron reinos y se convirtieron en príncipes de casi todas las riquezas de las Islas Occidentales.
Tan pronto como el real Rómulo se encaminó a Roma, erigió aquella ciudad primero con gran pompa y la llamó con su propio nombre, como ahora se llama; Ticio fundó poblados en la Toscana, Langobardo levantó hogares en Lombardía, y muy lejos, allende el mar de los Galos, Félix Bruto, en muchas riberas muy anchas, fundó Britania con gran gozo.
Guerra, dolor y asombro se hanabatido sobre aquella hermosa tierra, y a menudo dicha y tropiezo, una y otra vez.