Érase una vez en que todos los Ratones se reunieron en Consejo y discutieron los mejores medios para ponerse a salvo de los ataques del gato.
Después de que se hubieran debatierto varias propuestas, un Ratón de cierto prestigio y experiencia se levantó y dijo: «Creo que he dado con un plan que garantizará nuestra seguridad en el futuro, siempre y cuando lo aprueben y lo lleven a cabo. Consiste en que le atemos un cascabel alrededor del cuello a nuestro enemigo el gato, el cual, con su tintineo, nos advertirá de su aproximación».
Esta propuesta fue calurosamente aplaudida, y ya se había decidido adoptarla, cuando un viejo Ratón se puso en pie y dijo: «Estoy de acuerdo con todos ustedes en que el plan que tenemos ante nosotros es admirable; pero ¿puedo preguntar quién va a ponerle el cascabel al gato?».