Un ciervo era perseguido por los perros de caza y se refugió en una cueva, donde esperaba estar a salvo de sus perseguidores. Desafortunadamente la cueva contenía un león, de quien cayó presa fácil.
«¡Desdichado de mí —exclamó—, me he salvado del poder de los perros solo para caer en las garras de un león!».
De Guatemala a guatepeor.