Los ciudadanos de cierta ciudad debatían sobre el mejor material que debían usar en las fortificaciones que estaban por erigir para la mayor seguridad del pueblo.
- Un carpintero se puso de pie y aconsejó el uso de madera, la cual —según dijo— se conseguía con facilidad y era fácil de trabajar.
- Un cantero objetó la madera basándose en que era muy inflamable y recomendó piedra en su lugar.
- Entonces un curtidor se puso de pie y dijo: «En mi opinión, no hay nada como el cuero».
Sálvese quien pueda.