Un Olivo se burlaba de una Higuera por la pérdida de sus hojas en cierta época del año.
«Tú —dijo—, pierdes tus hojas cada otoño y estás desnuza hasta la primavera; en cambio yo, como ves, permanezco verde y lozana todo el año».
Poco después cayó una fuerte nevada, que se acumuló sobre las hojas del Olivo de modo que este se dobló y se rompió bajo el peso; pero los copos cayeron inofensivamente a través de las ramas desnudas de la Higuera, que sobrevivió para dar muchas más cosechas.