Los Lobos enviaron una delegación a las Ovejas con propuestas para lograr una paz duradera entre ambas especies, a condición de que estas entregaran a los perros ovejeros para su ejecución inmediata. Las insensatas Ovejas aceptaron los términos; pero un viejo Carnero, a quien los años le habían otorgado sabiduría, intervino y dijo: «¿Cómo podemos esperar vivir en paz con ustedes? ¡Pues bien, aun teniendo a los perros cerca para protegernos, jamás estamos a salvo de sus ataques homicidas!».
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Los lobos, las ovejas y el carnero
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