Un Hombre se fue una vez de viaje al extranjero, y cuando volvió tenía maravillosas historias que contar de las cosas que había hecho en tierras extrañas. Entre otras cosas, dijo que había participado en un concurso de saltos en Rodas, y que había dado un salto tan marvilloso que nadie pudo superar.
«Id a Rodas y preguntadles», dijo; «todos os dirán que es verdad».
Pero uno de los que escuchaban dijo: «Si puedes saltar tan bien como dices, no necesitamos ir a Rodas para demostrarlo. Imaginemos por un momento que esto es Rodas; y ahora... ¡salta!».
Obras, no palabras.