Una Mosca se posó en la cabeza de un Hombre Calvo y lo picó. En su afán por matarla, él se propuso un fuerte manotazo.
Pero la Mosca escapó y le dijo con burla: «Intentaste matarme por una sola picadura insignificante; ¿qué te harás ahora a ti mismo por el fuerte golpe que acabas de darte?».
«Ah, por ese golpe no guardo ningún rencor —respondió él—, pues jamás tuve la intención de hacerme daño; pero en cuanto a ti, insecto despreciable, que vives chupando sangre humana, ¡habría soportado mucho más que eso con tal de darme la satisfacción de arrancarte la vida!».