Un León tenía a un Zorro a su servicio, y cada vez que iban de caza, el Zorro encontraba la presa y el León caía sobre ella y la mataba, y luego se la repartían entre ambos en determinadas proporciones.
Pero el León siempre se quedaba con una parte muy grande y el Zorro con una muy pequeña, lo cual no le agradaba en absoluto a este último; así que decidió establecerse por su cuenta.
Comenzó intentando robar un cordero de un rebaño de ovejas: pero el pastor lo vio y le soltó a los perros. El cazador era ahora el cazado, y muy pronto fue atrapado y despachado por los perros.
Más vale sujeción con seguridad que libertad con peligro.