Un Cangrejo salió una vez de la orilla del mar y se fue a instalar en un prado bastante tierra adentro, el cual se veía muy lindo y verde y parecía un buen lugar para alimentarse.
Pero un Zorro hambriento pasó por allí, descubrió al Cangrejo y lo atrapó. Justo cuando iba a ser devorado, el Cangrejo dijo: «Esto es exactamente lo que merezco; pues no tenía por qué haber dejado mi hogar natural junto al mar y establecerme aquí como si perteneciera a la tierra».
Contentos con vuestra suerte.