Un Asno y un Gallo estaban juntos en un corral.
Al poco rato pasó por allí un León, que llevaba días pasando hambre, y se disponía a abalanzarse sobre el Asno y darse un banquete con él cuando el Gallo, incorporándose en toda su altura y batiendo las alas con energía, lanzó un tremendo cante.
Pues bien, si hay algo que asuste a un León, es el canto de un Gallo: y este apenas hubo oído el ruido cuando huyó despavorido.
El Asno se sintió sumamente envanecido por esto, y pensó que, si el León no podía hacer frente a un Gallo, menos aún se atrevería a plantarle cara a un Asno: así que salió corriendo y lo persiguió.
Pero cuando ambos se alejaron lo suficiente de la vista y el oído del Gallo, el León se volvió de repente contra el Asno y se lo comió.
La falsa confianza suele llevar al desastre.