Un Lobo hambrientog andaba merodeando en busca de comida.
Al poco tiempo, atráidob por los llantos de un Niño, llegó a una cabaña. Mientras se agazapaba bajo la ventana, oyó que la Madre le decía al Niño: «¡Deja de llorar de una vez!, o te echaré al Lobo».
Pensando que ella decía realmente lo que afirmaba, esperó allí mucho tiempo con la esperanza de saciar su hambre.
Por la tarde oyó a la Madre acariciando a su Hijo y diciendo: «Si el lobo malo viene, no le hará daño a mi pequeño: Papá lo matará».
El Lobo se levantó muy disgustado y se marchó: «En cuanto a la gente de esa casa», se dijo a sí mismo, «no se les puede creer ni una sola palabra».