Érase una vez una Rana que salió de su hogar en los pantanos y proclamó a todo el mundo que era un médico instruido, experto en medicamentos y capaz de curar todas las enfermedades.
Entre la multitud había una Zorra, que exclamó: «¡Tú, médico! Vaya, ¿cómo pretendes curar a los otros cuando ni siquiera puedes sanar tus propias patas cojas y tu piel manchada y arrugada?».
Médico, cúrate a ti mismo.