Un Ciervo cayó enfermo y se tendió en un claro del bosque, demasiado débil para moverse del sitio. Cuando la noticia de su enfermedad se extendió, varias de las otras bestias acudieron a interesarse por su salud, y todas y cada una de ellas ramonearon un poco de la hierba que crecía alrededor del enfermo hasta que al fin no quedó ni un solo tallo a su alcance. En pocos días comenzó a recuperarse, pero aún estaba demasiado endeble para levantarse e ir en busca de alimento; y así pereció miserablemente de hambre debido a la inconsideración de sus amigos.
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El Ciervo Enfermo
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