Una Serpiente sufría bastante por ser pisoteada constantemente por hombres y bestias, debido en parte a la longitud de su cuerpo y en parte a su incapacidad para elevarse por encima de la superficie del suelo; así que fue a quejarse a Júpiter acerca de los peligros a los que estaba expuesta.
Pero Júpiter mostró poca compasión por ella. «Me atrevo a decir —dijo—, que si hubieras mordido al primero que te pisó, los demás se habrían tomado más la molestia de mirar dónde ponían los pies».