Llamaban al cielo de color de rosa, y a la rosa azul, o vice versâ. La pregunta ahora es: ¿veían ambos azul o ambos de color de rosa?, ¿veían verde el naranja, o naranja el verde?
111.
Este singular enigma parece resolverse por sí solo, si suponemos que no veían el azul, sino que, en su lugar, veían un rojo puro, un color rosa.
Podemos comprender cuál sería el resultado de esto mediante el diagrama cromático.
112.
Si eliminamos el azul del círculo cromático, echaremos de menos también el violeta y el verde. El rojo puro ocupa el lugar del azul y del violeta, y al mezclarse de nuevo con el amarillo, el rojo produce naranja donde