primordiales de toda aparición del color ocasionada por la refracción. Estos sin duda pueden repetirse, variarse y hacerse más llamativos; pueden combinarse, complicarse, confundirse; pero, al fin y al cabo, aún pueden ser restaurados a su simplicidad original.
203.
Al examinar el proceso del experimento que acabamos de presentar, hallamos que en un caso hemos, en apariencia, extendido el borde blanco sobre la superficie oscura; en el otro hemos extendido el borde oscuro sobre la superficie blanca, suplantando el