de la naturaleza adaptado al sentido de la visión; * un fenómeno que, como todos los demás, se manifiesta por separación y contraste, por mezcla y unión, por aumento y neutralización, por comunicación y disolución: bajo estos términos generales puede comprenderse mejor
No imponemos este modo de plantear el asunto a nadie. Quienes, como nosotros, lo encuentren conveniente, lo adoptarán sin reparo; pero no tenemos el deseo de entrar en liza en el futuro para defenderlo.
Desde tiempos inmemoriales ha sido peligroso tratar sobre el color; tanto es así que uno de nuestros antecesores se atrevió en cierta ocasión a decir: «El buey se enfurece si se le muestra un paño rojo; pero el filósofo, que habla del color solo de manera general, empieza a delirar».
No obstante, si hemos de proceder a dar alguna explicación de nuestra obra, a la que hemos apelado, debemos empezar por explicar cómo hemos clasificado las diferentes condiciones bajo las cuales se produce el color.
Hallamos tres modos en los que este aparece; tres clases de colores, o más bien tres manifestaciones de todos ellos. Las distinciones de estas clases se expresan fácilmente.
Así, en primer lugar, consideramos los colores en la medida en que puede decirse que pertenecen al ojo mismo y dependen de una acción y reacción del órgano; a continuación, llamaron nuestra atención por ser percibidos en medios incoloros, o por medio de ellos; y por último,