una masa hirviendo de vidrio en agua; las diferentes fisuras y grietas nos permiten observar los colores en varias formas. La naturaleza exhibe a menudo los mismos fenómenos en cristales de roca agrietados.
449.
Esta apariencia, a su vez, se manifiesta frecuentemente en el mundo mineral en aquellas clases de piedra que por naturaleza tienen tendencia a exofiliarse.
Estas laminiellas originales están, es verdad, tan íntimamente unidas, que las piedras de esta clase parecen del todo transparentes e incoloras; sin embargo, las capas internas se separan, por diversas causas accidentales, sin destruir del todo el contacto: así, la apariencia que ahora nos resulta familiar por la descripción anterior se presenta a menudo en la naturaleza, particularmente en los espatos calcáreos, el specularis, la adularia y otros minerales de estructura similar.
De ahí que muestre ignorancia de las causas próximas de una apariencia tan a menudo producida de manera accidental el considerarla tan importante en mineralogía, y el atribuir un valor especial a los ejemplares que la exhiben.
450.
Aún no hemos hablado de la muy notable inversión de esta apariencia, según la relatan los hombres de ciencia. A saber, si en lugar de mirar los colores con luz reflejada, los examinamos con luz transmitida, se dice que aparecen los colores opuestos, y de un modo correspondiente al que hemos descrito antes como fisiológico; los colores evocándose mutuamente. En lugar de azul, veríamos así amarillo-rojizo; en