del color del cielo matutino, como a través de un velo rojo: así, si por la tarde dan una cabezada y vuelven a despertarse, se presenta la misma apariencia. Permanece durante unos minutos y siempre desaparece si se frotan un poco los ojos. Estrellas y esferas rojas acompañan a veces la impresión. Este estado puede durar un tiempo considerable.
129.
Los aeronautas, en particular Zambeccari y sus compañeros, relatan que vieron la luna de un rojo sangriento en su máxima elevación. Como habían ascendido por encima de los vapores de la tierra, a través de los cuales vemos la luna y el sol de forma natural de ese color, puede sospecharse que esta apariencia puede clasificarse entre los