por sí mismo, y experimenta una sensación de deleite si se le ofrece desde fuera algo análogo a su propia naturaleza; si su susceptibilidad se determina claramente hacia un estado dado.
761.
A partir de algunas de nuestras observaciones anteriores podemos concluir que las impresiones generales producidas por los colores simples no pueden cambiarse, que actúan de manera específica y deben producir estados definidos y específicos en el órgano vivo.
762.
Asimismo, producen una influencia correspondiente en la mente. La experiencia nos enseña que determinados colores excitan determinados estados de ánimo. Se cuenta de un ingenioso francés: «Il prétendoit que son ton de conversation avec Madame étoit changé depuis qu'elle avoit changé en cramoisi le meuble de son