borde exterior aparecerá azul y azul-rojo, según la ley de la figura B (fig. 1), siendo el otro borde amarillo y amarillo-rojo, según la ley de la figura C (fig. 1). * Pues en el primer caso la figura blanca se extiende, por decirlo así, sobre el límite oscuro, y en el otro caso el límite oscuro pasa por encima de la figura blanca. Lo mismo sucede si el disco se desplaza, en apariencia, de a a c, de a a d, y así en todo el círculo.
205.
Como ocurre con el efecto simple, ocurre también con las apariencias más complicadas.
Si miramos a través de un prisma horizontal (a b21) a un disco blanco colocado a cierta distancia detrás de este en e, el disco se elevará hasta f y se coloreará según la ley anterior.
Si retiramos este prisma y miramos a través de uno vertical (c d) al mismo disco, este aparecerá en h y se coloreará según la misma ley.
Si colocamos los dos prismas uno sobre el otro, el disco aparecerá desplazado diagonalmente, de conformidad con una ley general de la naturaleza, y se coloreará como antes; es decir, según su movimiento en la dirección, p. ej.:22
206.
Si examinamos atentamente estos bordes de colores opuestos, encontramos que solo aparecen en la dirección del cambio aparente de lugar. Una figura redonda nos