futuro.
88.
Si de noche colocamos una luz cerca de una pared blanca o grisácea de modo que la superficie sea iluminada desde este punto central hasta cierto punto, encontramos, al observar la luz que se propaga a cierta distancia, que el límite de la superficie iluminada parece estar rodeado de un círculo amarillo, el cual hacia el exterior tiende al rojo-amarillento.
Observamos así que cuando la luz directa o reflejada no actúa en toda su fuerza, da una impresión de amarillo, de rojizo y, por último, incluso de rojo. Aquí encontramos la transición a los halos que estamos acostumbrados a ver de un modo u otro alrededor de los puntos luminosos.
# VIII.
# HALOS SUBJETIVOS.
89.
Los halos pueden