es necesario que sintamos cierto interés en ejercerla y, así, poco a poco vamos familiarizándonos mejor con el objeto de nuestra curiosidad. Durante este proceso de observación notamos al principio solo una vasta variedad que presiona indiscriminadamente ante nuestra vista; nos vemos obligados a separar, a distinguir y de nuevo a combinar; por cuyos medios surge al fin un cierto orden que permite ser contemplado con mayor o menor satisfacción.
Para lograr esto, tan solo en cierto grado,