color aparecerá inmediatamente si la llama se opone a un fondo negro. Este fenómeno puede mostrarse de manera muy llamativa con una cucharada de aguardiente encendido. Podemos considerar así la parte inferior de la llama como equivalente al vapor que, aunque infinitamente tenue, sigue siendo visible ante la superficie oscura; es tan tenue que fácilmente se puede leer a través de ella: por otra parte, la punta de la llama que oculta los objetos a nuestra vista ha de considerarse como un cuerpo autoluminoso.
160.
Por último, el humo debe considerarse también como un medio semitransparente, que se nos muestra amarillo o rojizo ante un fondo claro, pero azul ante uno oscuro.
161.
Si ahora dirigimos nuestra atención