observarse aún con mayor comodidad que las de jabón; aunque más pequeñas, perduran más tiempo. En ellas, debido al calor, se produce y sostiene un impulso, un movimiento, que parece necesario para el desarrollo y la sucesión de las apariencias.
466.
Si la burbuja es pequeña, o está encerrada entre otras, líneas de colores se persiguen unas a otras sobre la superficie, asemejándose al papel jaspeado; se ve a todos los colores de la escala pasar unos a través de otros; los puros, los aumentados, los combinados, todos nítidamente claros y hermosos.
En las burbujas pequeñas, la apariencia dura un tiempo considerable.
467.
Si la burbuja es mayor, o si llega a desprenderse gradualmente debido a la ruptura de otras cercanas, percibimos que esta impulsión y atracción de los colores tiene, por decirlo así, un fin determinado; pues en el punto más alto de la burbuja vemos aparecer un pequeño círculo, que es amarillo en el centro; las demás líneas coloreadas restantes se mueven constantemente en torno a este con un movimiento vermicular.
468.
En poco tiempo, el círculo se ensancha y desciende por todos lados; en el centro permanece el amarillo; abajo y por fuera se vuelve rojo, y pronto azul; debajo de este aparece de nuevo un nuevo círculo de la misma serie de colores: si se aproximan lo suficiente, se produce un verde por la unión de los colores limítrofes.
469.
Cuando