es, por otra parte, sumamente propenso a la contaminación, y produce un efecto muy desagradable si se mancha, o tiende en cierto grado hacia el lado negativo. Así, el color del azufre, que tiende al verde, tiene algo de desagradable en sí.
771.
Cuando un color amarillo se comunica a superficies opacas y groseras, como el paño común, el fieltro o similares, sobre las cuales no se manifiesta con toda su energía, el efecto desagradable aludido se hace patente.
Mediante un cambio leve y apenas perceptible, la hermosa impresión del fuego y del oro se transforma en una no inmerecedora del epíteto de sucio; y el color del honor y de la alegría se invierte en el de la ignominia y la aversión.
A esta impresión deben quizás su origen los sombreros amarillos de los bancarroteros y los círculos amarillos en los mantos de los judíos.
ROJO-AMARILLO.
772.
Como ningún color puede considerarse estacionario, del mismo modo podemos intensificar muy fácilmente el amarillo volviéndolo rojizo al condensarlo u oscurecerlo. El color aumenta en energía y se muestra más potente y espléndido en el rojo-amarillo.
773.
Todo cuanto hemos dicho del amarillo es aplicable aquí en un grado mayor. El amarillo rojizo da una impresión de calidez y alegría, ya que representa el tono del resplandor más intenso del fuego y de la suave luminosidad del sol poniente. De ahí que resulte agradable a nuestro