al igual que de la plata rayada antes aludida, pueden surgir colores variados, pero especialmente el rojo y el verde.
379.
También pueden mencionarse aquí los cambiantes colores del plumaje de las aves, aunque en todos los casos orgánicos cabe suponer un principio químico y una adaptación del color a la estructura; consideraciones a las que volveremos al tratar de los colores químicos.
380.
Que las apariciones de los halos objetivos se aproximan asimismo a los fenómenos catóptricos será fácilmente admitido, mientras que por otra parte no negamos que la refracción también pueda intervenir aquí. Por el presente nos limitamos a una o dos observaciones; en adelante quizá podamos hacer una aplicación más completa de los principios generales a ejemplos particulares.
381.
Recordemos en primer lugar los círculos amarillos y rojos producidos en una pared blanca o gris por una luz colocada cerca de ella (88). La luz, al ser reflejada, parece atenuada, y una luz atenuada excita la impresión de amarillo y, posteriormente, de rojo.
382.
Sea la pared iluminada por una vela colocada muy cerca de ella. Cuanto más lejos se difunde la luz, más tenue se vuelve; pero sigue siendo el efecto de la llama, la continuación de su acción, el efecto dilatado de su imagen. Podríamos, por lo tanto, llamar muy justamente a estos círculos imágenes reiteradas, porque constituyen los límites sucesivos de la acción de la luz y, sin embargo, al