En cualquier punto antes de la opacidad en que detengamos el medio espesante, este exhibe fenómenos sencillos y notables cuando se le coloca en relación con la luz y la oscuridad.
150.
El grado más alto de luz, como el del sol, el del fósforo ardiendo en oxígeno, es deslumbrante e incoloro: así, la luz de las estrellas fijas es en su mayor parte incolora. Esta luz, sin embargo, vista a través de un medio muy ligeramente espesado, nos parece amarilla. Si se aumenta la densidad de dicho medio, o si su volumen llega a ser mayor, veremos que la luz adquiere gradualmente un tono amarillo-rojizo, que al final se intensifica hasta convertirse en un color rubí.—Nota L.
151.
Si, por otra parte, la oscuridad se ve a través de un medio semitransparente que está iluminado a su vez por una luz que incide sobre él, aparece un color azul: este se vuelve más claro y pálido a medida que aumenta la densidad del medio, pero, por el contrario, aparece más oscuro y profundo cuanto más transparente se vuelve el medio; en el grado menor de opacidad que precede a la absoluta transparencia, suponiendo siempre un medio perfectamente incoloro, este azul intenso se acerca al violeta más hermoso.
152.
Si este efecto tiene lugar en el ojo tal como aquí se describe, y puede así declararse subjetivo, queda aún por convencernos de ello mediante fenómenos