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nydus/The Life and Opinions of Tristram Shandy, GentlemanPublic
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Table of Contents

XXIII

Debo observar que, aunque en la campaña del primer año se menciona a menudo la palabra villa,⁠—no había entonces villa alguna dentro del polígono; esa adición no se hizo hasta el verano siguiente a la primavera en que se pintaron los puentes y la garita, que fue el tercer año de las campañas de mi tío Toby,⁠—cuando, al tomar este Amberg, Bonn y Rhinberg, y Huy y Limbourg, una tras otra, se le metió en la cabeza al cabo que hablar de tomar tantas villas sin una sola villa que mostrar por ello⁠—era una forma muy absurda de ponerse manos a la obra, y por eso le propuso a mi tío Toby que se hiciera construir un pequeño modelo de villa para ellos,⁠—hecho a la rápida con tablas cortadas, y luego pintado, y plantado dentro del polígono interior para que sirviera para todo.

Mi tío Toby sintió las ventajas del proyecto al instante, y al instante convino en él, pero con la adición de dos singulares mejoras, de las cuales estaba casi tan orgulloso como si él mismo hubiera sido el inventor original del proyecto.

La una era, hacer que la ciudad se construyera exactamente al estilo de aquellas de las que probablemente fuera la representante:⁠—con ventanas enrejadas, y los picos de los tejados de las casas orientados hacia las calles, etcétera, etcétera⁠—como las de Gante y Brujas, y el resto de las ciudades de Brabante y Flandes.

La otra era, no juntar las casas, como proponía el cabo, sino hacer que cada casa fuera independiente, para poder engancharla o desengancharla, de modo que pudiera adaptarse al plano de cualquier ciudad que les placiera. Esto se puso manos a la obra inmediatamente, y muchas, muchísimas miradas de mutua felicitación fueron intercambiadas entre mi tío Toby y el cabo, mientras el carpintero hacía el trabajo.

⸺⁠Respondió pradigiosamente al verano siguiente⁠⸺⁠la ciudad era un perfecto Proteo⁠⸺⁠Era Landen, y Trerebach, y Santvliet, y Drusen, y Hagenau,⁠—y luego era Ostende y Menín, y Aeth y Dendermonda.

⸺⁠A buen seguro que jamás ciudad alguna desempeñó tantos papeles, desde Sodoma y Gomorra, como la ciudad de mi tío Toby.

En el cuarto año, mi tío Toby, pensando que una ciudad tenía un aspecto estúpido sin iglesia, añadió una muy bonita con su campanario.⁠⸺⁠ Trim era partidario de ponerle campanas;⁠⸺⁠mi tío Toby dijo que era mejor fundir el metal para hacer cañones.

Esto dio lugar en la campaña siguiente a media docena de cañones de campaña de latón, que debían colocarse de tres en tres a cada lado de la garita de mi tío Toby; y al poco tiempo, estos dieron lugar a un tren de piezas algo mayores,—y así sucesivamente—(como siempre ha de ocurrir en los asuntos de manías) desde piezas de media pulgada de calibre, hasta llegar por fin a las botas de montar de mi padre.

Al año siguiente, que fue aquel en que Lille fue sitiada, y hacia cuyo fin Gante y Brujas cayeron ambas en nuestras manos,⁠—mi tío Toby se vio penosamente apurado de munición adecuada;⁠⸺⁠digo munición adecuada⁠⸺⁠porque su gran artillería no admitía pólvora; y fue una suerte para la familia Shandy que no la admitiera⁠⸺⁠Pues tan llenos estuvieron los periódicos, desde el principio hasta el fin del sitio, de los incesantes fuegos mantenidos por los sitiadores,⁠⸺⁠y tan calentada estaba la imaginación de mi tío Toby con los relatos de ellos, que sin falta se habría volado toda su hacienda a cañonazos.

Algo, por consiguiente, faltaba como sucedáneo, especialmente en uno o dos de los más violentos paroxismos del asedio, para mantener algo parecido a un fuego continuado en la imaginación,⁠—y este algo, el cabo, cuya fuerza principal radicaba en la invención, lo suplió mediante un sistema de bombardeo enteramente nuevo de su cosecha,⁠—sin el cual, esto habría sido objetado por los críticos militares, hasta el fin del mundo, como uno de los grandes desiderata del aparato de mi tío Toby.

Esto no se explicará peor por empezar, como suelo hacerlo, a cierta distancia del asunto.

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