⸺Pero las dos navajas de vuestra señoría volverán a tener buen filo—, y me haré limpiar la gorra montera, y me pondré la casaca militar del pobre teniente Le Fever, que vuestra señoría me dio para que la llevara en su memoria—, y tan pronto como vuestra señoría esté bien afeitado— y se haya puesto la camisa limpia, con la casaca azul y oro, o la fina escarlata—, unas veces la una y otras la otra—, y todo esté listo para el ataque—, marcharemos con valor, como si fuera hacia la cara de un bastión; y mientras vuestra señoría entretiene a la señora Wadman en el salón, a la derecha—, yo atacaré a la señora Bridget en la cocina, a la izquierda; y una vez tomado el paso, responderé yo—, dijo el cabo, chasqueando los dedos por encima de la cabeza—, de que la victoria es nuestra.
Ojalá pueda arreglármelas bien —dijo mi tío Toby—; pero te juro, cabo, que antes preferiría marchar hasta el mismo borde de una trinchera⸺
—Una mujer es una cosa bien distinta —dijo el cabo.
—Supongo que sí —dijo mi tío Toby—.