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nydus/The Life and Opinions of Tristram Shandy, GentlemanPublic
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Table of Contents

XXV

—Todos los pecados del mundo —dijo la abadesa, volviéndose casuista ante el apuro en que se hallaban—, nuestro confesor los considera mortales o veniales; no hay más división. Ahora bien, siendo el pecado venial el más leve e insignificante de todos los pecados, al reducirlo a la mitad —ya sea tomando tan solo la mitad de él y dejando el resto, o bien tomándolo por entero y dividiéndolo amistosamente entre usted y otra persona—, por fuerza se diluye hasta no ser pecado en absoluto.

Ahora no veo pecado alguno en decir bou , bou , bou , bou , bou , cien veces seguidas; ni hay torpeza en pronunciar la sílaba ger , ger , ger , ger , ger , aunque fuera desde nuestros maitines hasta nuestras vísperas: Por tanto, hija mía querida —continuó la abadesa de Andoüillets—, yo diré bou , y tú dirás ger ; y luego alternativamente, como no hay más pecado en fou que en bou —, tú dirás fou —y yo entraré (como el fa, sol, la, re, mi, ut, en nuestras completas) con ter . Y así, la abadesa, dando el tono, arrancó de este modo:

Las dos mulas respondieron a las notas con un latigazo mutuo de sus colas; pero la cosa no fue más allá.—Ya responderá de aquí a un rato —dijo el novicio.

¡Más deprisa aún!, gritó Margarita.

Fou, fou, fou, fou, fou, fou, fou, fou, fou.

¡Más deprisa aún!, gritó Margarita.

Bou, bou, bou, bou, bou, bou, bou, bou, bou,

Más aprisa aún⁠—Dios me guarde; dijo la abadesa⁠—Ellas no nos entienden, exclamó Margarita⁠—Pero el Diablo sí, dijo la abadesa de Andoüillets.

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