¡Qué mundo tan jovial y alegre sería este, si pluguiera a vuestras mercedes, de no ser por ese laberinto inextricable de deudas, cuitas, dolores, penuria, pesadumbre, descontento, melancolía, grandes arras, imposiciones y mentiras!
El doctor Slop, como un hijo de pu⸺, como mi padre lo llamó por aquello,—para enaltecerse,—¡me rebajó hasta la muerte!—y armó un escándalo diez mil veces mayor del que había motivos para armar por el accidente de Susannah; de modo que en una semana, o menos, andaba en boca de todos que el pobre amo Shandy * * * * * * * * por completo.—Y la Fama, a quien le encanta duplicarlo todo,—tres días después, había jurado, de manera tajante, que lo había visto,—y todo el mundo, como de costumbre, dio crédito a su testimonio⸺«que la ventana de la nursery no solo había * * * * * * * * * * * * ;⸺sino que también * * * * * * * * * * * * * * *».
Si el mundo hubiera podido ser demandado como una persona jurídica,—mi padre le habría entablado una demanda por daños y perjuicios, y lo habría acribillado a fondo; pero irse contra los individuos por eso—como cada alma que había mencionado el asunto lo hacía con la mayor compasión imaginable;—equivalía a abofetear a sus mejores amigos:—Y, sin embargo, resignarse ante el rumor en silencio—era reconocerlo abiertamente,—al menos en opinión de la mitad del mundo; y armar alboroto de nuevo al desmentirlo,—era confirmarlo con la misma fuerza en opinión de la otra mitad.⸻
⸺¿Hubo jamás pobre diablo de hidalgo rural tan atado de pies y manos? —dijo mi padre.
Le enseñaría públicamente —dijo mi tío Toby—, en la cruz del mercado.
⸺No servirá de nada, dijo mi padre.