⸺Mas no es de extrañar, continuó el cabo —al ver que mi tío Toby reflexionaba sobre ello—, pues el amor, si le place a su señoría, se parece exactamente a la guerra en esto: en que un soldado, aunque haya escapado tres semanas enteras para el sábado por la noche, puede sin embargo recibir un tiro en el corazón el domingo por la mañana — Así ocurrió aquí, si le place a su señoría, con esta sola diferencia: que fue un domingo por la tarde cuando me enamoré de golpe y porrazo de una sisserara — Se precipitó sobre mí, si le place a su señoría, como una bomba —sin apenas darme tiempo a decir: «Dios me ampare».
—Pensaba, Trim —dijo mi tío Toby—, que un hombre nunca se enamora tan de repente.
Sí, con la venia de su señoría, si se le pone por delante—respondió Trim.
—Te lo ruego —dijo mi tío Toby—, infórmame de cómo ocurrió este asunto.
⸺Con todo gusto, dijo el cabo, haciendo una reverencia.