Si no estuviera moralmente seguro de que al lector se le ha debido de agotar toda la paciencia con el carácter de mi tío Toby,⸺le habría demostrado antes que no hay instrumento tan adecuado para trazar semejante figura como aquel que he elegido.
Un hombre y su Caballo de cartón, aunque no puedo decir que actúen y reaccionen exactamente de la misma manera en que el alma y el cuerpo lo hacen el uno sobre el otro: mas sin duda hay comunicación entre ambos de algún tipo; y mi opinión más bien es que hay algo en ello más parecido al modo de los cuerpos electrizados,—y que, mediante las partes calientes del jinete, que entran inmediatamente en contacto con el lomo del Caballo de cartón,—a base de largos viajes y mucha fricción, sucede de tal modo, que el cuerpo del jinete queda al fin tan lleno de materia caballística como puede contener;⸺de modo que, si sois capaces de dar tan solo una clara descripción de la naturaleza de lo uno, podréis formarnos una noción bastante exacta del genio y del carácter de lo otro.
Ahora bien, el caballito de juguete que mi tío Toby montaba siempre era, a mi juicio, un caballito de juguete bien digno de que se hiciera una descripción de él, aunque solo fuera por razón de su gran singularidad; pues uno habría podido viajar desde York hasta Dover, desde Dover hasta Penzance, en Cornualles, y desde Penzance regresar otra vez a York, sin haber visto otro igual por el camino; o si hubiera visto uno así, por mucha prisa que llevase, se habría detenido indefectiblemente a contemplarlo.
En verdad, su paso y su figura eran tan extraños, y era tan absolutamente distinto, de la cabeza a la cola, a cualquiera de toda su especie, que de vez en cuando se discutía si era en realidad un caballito de juguete o no: mas, así como el filósofo no empleaba más argumento con el escéptico que le disputaba contra la realidad del movimiento que levantarse sobre sus piernas y cruzar la habitación caminando; así mi tío Toby no empleaba más argumento para probar que su caballito de juguete era en verdad un caballito de juguete, que subirse a su grupa y cabalgar en él; dejando después que el mundo determinara la cuestión como le viniera en gana.
A la verdad, mi tío Toby lo montaba con tanto placer, y él llevaba a mi tío Toby tan bien,⸺que a este le importaba muy poco lo que el mundo dijera o pensara al respecto.
Ya es hora, sin embargo, de que os haga su descripción:—Pero, para seguir un orden riguroso, os ruego únicamente que me permitáis informaros primero de cómo se hizo mi tío Toby con él.