⸺Y aquí está el Mosa —y este es el Sambre—, dijo el cabo, señalando con la mano derecha extendida un poco hacia el mapa y la izquierda sobre el hombro de la señora Bridget—, pero no el hombro que tenía más cerca—, y este, dijo, es el pueblo de Namur —y esta la ciudadela—, y allí estaban los franceses —y aquí su señoría y yo—, y en esta maldita trinchera, señora Bridget —añadió el cabo, tomándola de la mano—, recibió la herida que lo machacó tan miserablemente aquí. —Al pronunciar esto, presionó levemente el dorso de la mano de ella hacia la parte que andaba buscando—, y la dejó caer.
Creíamos, señor Trim, que había estado más en el medio,⸺dijo la señora Bridget⸺
Eso nos habría arruinado para siempre—dijo el cabo.
⸺Y arruinó también a mi pobre ama, dijo Bridget.
El cabo no respondió a la ocurrencia más que dándole un beso a la señora Bridget.
—Ven, ven —dijo Bridget—, colocando la palma de su mano izquierda paralela al plano del horizonte y deslizando sobre ella los dedos de la otra de un modo que no habría podido hacerse de haber habido la más mínima verruga o protuberancia—; ¡es completamente falso hasta la última sílaba!, exclamó el cabo antes de que ella hubiera terminado ni la mitad de la frase—
—Sé que es un hecho —dijo Bridget—, por testigos dignos de crédito.
⸻Por mi honor, —dijo el cabo, poniéndose la mano sobre el corazón y ruborizándose al hablar con honrado resentimiento—, es una historia, señora Bridget, tan falsa como el infierno⸺⸺No es que, —dijo Bridget, interrumpiéndole—, ni a mi ama ni a mí nos importe un bledo que sea así o no⸺sino que, cuando una está casada, al menos preferiría tener una cosa así a mano⸺
Fue algo desafortunado para la señora Bridget que hubiera comenzado el ataque con su ejercicio manual; pues el cabo instantáneamente * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *.