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nydus/At the Mountains of MadnessPublic
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VIII. La ciudad de los Seres Antiguos

Con el avance de épocas todavía posteriores, todas las vetas calizas de la región fueron excavadas por las aguas subterráneas, de modo que las montañas, las estribaciones y las llanuras debajo de ellas constituían una verdadera red de cavernas y galerías conectadas. Muchas esculturas gráficas hablaban de exploraciones en las profundidades subterráneas y del descubrimiento final del mar estigio y sin sol que acechaba en las entrañas de la tierra.

Este vasto abismo nocturno había sido indudablemente cavado por el gran río que descendía de las montañas occidentales, sin nombre y horribles, y que antiguamente torcía al pie de la cordillera de los Antiguos para fluir junto a dicha cadena hacia el océano Índico, entre las tierras de Budd y Totten, en la costa de Wilkes.

Poco a poco había erosionado la base de las colinas calizas en su recodo, hasta que por fin sus corrientes zapadoras alcanzaron las cavernas de las aguas subterráneas y se unieron a ellas para cavar un abismo más profundo.

Finalmente todo su volumen se vació en las colinas huecas y dejó seco el antiguo lecho hacia el océano.

Gran parte de la ciudad posterior, tal como la encontramos ahora, se había edificado sobre aquel cauce anterior. Los Antiguos, comprendiendo lo que había sucedido y ejerciendo su siempre agudo sentido artístico, habían esculpido en ornamentados pilones aquellos promontorios de las estribaciones donde el gran arroyo iniciaba su descenso hacia la oscuridad eterna.

Este río, antaño cruzado por decenas de nobles puentes de piedra, era claramente aquel cuyo cauce extinto habíamos visto en nuestra exploración aérea. Su posición en las diferentes esculturas de la ciudad nos ayudó a orientarnos respecto al escenario tal como había sido en

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