hacia el lado intacto de la cosa. No era sangre, sino un fluido espeso de color verde oscuro que al parecer cumplía la misma función. Para cuando Lake llegó a esta etapa, los treinta y siete perros habían sido llevados al corral aún inconcluso cerca del campamento y, aun a esa distancia, comenzaron a ladrar salvajemente y a mostrar inquietud ante el olor acre y penetrante.
Lejos de ayudar a ubicar a la extraña entidad, esta disección provisional no hizo más que profundizar su misterio.
Todas las conjeturas sobre sus miembros externos habían sido correctas, y a juzgar por estos uno difícilmente dudaría en calificar a la cosa de animal, pero la inspección interna sacó a la luz tantos indicios vegetales que Lake quedó completamente desorientado.
Poseía digestión y circulación, y eliminaba los desechos a través de los tubos rojizos de su base en forma de estrella de mar.