Dios entiendo una sustancia infinita, [eterna, inmutable], independiente, omnisciente, omnipotente, y por la cual yo mismo y cualquier otra cosa que exista, si es que existe alguna, hemos sido creados. Pero estas propiedades son tan grandes y excelentes que, cuanto más atentamente las considero, menos me persuado de que la idea que tengo de ellas deba su origen únicamente a mí mismo. Y así es absolutamente necesario concluir, de todo lo que he dicho antes, que Dios existe.
Pues aunque la idea de sustancia esté en mi mente debido a que yo mismo soy una sustancia, no tendría, sin embargo, la idea de una sustancia infinita, siendo como soy un ser finito, a menos que me hubiera sido dada por alguna sustancia verdaderamente infinita.
Y no debo imaginar que no comprendo lo infinito por medio de una idea verdadera, sino tan solo por la negación de lo finito, del mismo modo que comprendo el reposo y las tinieblas por la negación