operaciones de la voluntad, el intelecto, la imaginación y los sentidos son pensamientos. Pero he utilizado expresamente la palabra «inmediatamente» para excluir todo lo que sigue o depende de nuestros pensamientos: por ejemplo, el movimiento voluntario tiene, en verdad, al pensamiento por origen (principio), mas no por ello es él mismo un pensamiento. > [Así, caminar no es un pensamiento, sino la percepción o conocimiento que tenemos de nuestro caminar.]
II . Por la palabra «idea» entiendo la forma de cualquier pensamiento, por cuya percepción inmediata soy consciente de ese mismo pensamiento; de modo que nada puedo expresar con palabras, cuando entiendo lo que digo, sin hacer cierto, solo con esto, que poseo la idea de la cosa que estas palabras significan. Y así no doy el nombre de idea únicamente a las imágenes que están depictas en la fantasía; por el contrario, no aplico aquí este nombre a ellas en cuanto están en la fantasía corpórea, es decir, en cuanto están depictas en ciertas partes del cerebro, sino solo en cuanto informan a la mente misma, cuando está vuelta hacia esa parte del cerebro.
III. Por realidad objetiva de una idea entiendo la entidad o el ser de la cosa representada por la idea, en la medida en que esta entidad está en la idea; y, del mismo modo, puede llamarse ya perfección objetiva, ya artificio objetivo, etc. (artificium objectivum). Pues todo lo que concebimos que está en los objetos de las ideas está objetivamente [o por representación] en las ideas mismas.
IV . Se dice que las mismas cosas están formalmente en los objetos de las ideas cuando están en ellos tal como los concebimos; y se dice que están en los objetos eminentemente cuando no son en realidad tales como los concebimos, sino que son tan grandes que pueden suplir este defecto por su excelencia.