no logró atraer al público. Lo sacó al mercado con otro nombre como depilatorio y amasó una fortuna considerable. Por lo general, he descubierto que el aforismo de su señoría se basa en sólidos cimientos. Sin duda lograremos descubrir alguna solución para la dificultad del señor Bickersteth, señor».
—¡Bueno, inténtelo, Jeeves!
“No escatimaré esfuerzos, señor”.
Fui y me vestí con tristeza. Les demostrará bastante bien lo chafado que estaba si les digo que por poco me pongo corbata blanca con esmoquin. Salí a buscar algo de comer más para pasar el tiempo que porque tuviera hambre. Me parecía una crueldad meterme de lleno en el menú con el pobre viejo Bicky camino de