cartas sin abrir”.
“Extremadamente difícil, señor.”
—Deberíamos hacer algo, Jeeves. ¿Pero el qué?
—Es un tanto difícil hacer una sugerencia, señor.
—Bueno, lo que voy a hacer para empezar es llevarlo conmigo a Marvis Bay. Conozco a estos tipos a los que la chica de sus sueños les ha dado la patada, Jeeves. Lo que necesitan es un cambio radical de escenario.
—Hay mucho de cierto en lo que dice, señor.
—Sí. Un cambio de aires es lo que hace falta. Oí hablar de un hombre. Una chica lo rechazó. El hombre se fue al extranjero. Dos meses después, la chica le puso un telegrama: «Vuelve, Muriel». El hombre se puso a redactar una respuesta, pero de