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nydus/Jeeves StoriesPublic
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The Rummy Affair of Old Biffy

por si fuera poco, un cordero con deficiencias mentales.

—¡Bertie! ¡Es ella! ¡Es ella!

Miró a su alrededor con desesperación. —¿Dónde diablos está la puerta de actores? —gritó—. ¿Dónde está el gerente? Quiero ver al gerente de sala inmediatamente.

Y entonces de repente dio un salto hacia adelante y empezó a golpear el cristal con su bastón.

—¡Digo, viejo amigo! —empecé, pero él se apartó de mí de un sacudón.

Estos tipos que viven en el campo suelen inclinarse por bastones bastante macizos en lugar de las cañas ligeras que el dandi bien vestido considera adecuadas para la vida urbana; y allí en Herefordshire, al parecer, algo parecido a una knobkerrie es de rigueur.

El primer porrazo de Biffy redujó el cristal a papilla. Tres más le abrieron paso para entrar en la jaula sin cortarse. Y, antes de que la multitud tuviera tiempo de darse cuenta de lo que estaba disfrutando por el precio de su entrada, él ya estaba dentro, entablando una seria conversación con la chica. Y en el mismo momento aparecieron rodando dos grandes policías.

No se les puede pedir a los policías que adopten una postura romántica. Ni una sola lágrima se detuvieron a secarse estos dos bribones. Estaban dentro de la jaula, fuera de ella y arrastrando a Biffy entre la multitud antes de que uno tuviera tiempo de parpadear. Me apresuré a seguirlos para hacer lo que pudiera en cuanto

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