y no digo yo, fíjate, que no tenga razón. El hombre tras la barra nos dijo que aquellas cosas se llamaban Green Swizzles; y, si alguna vez me casaré y tengo un hijo, Green Swizzle Wooster es el nombre que figurará en el registro, en memoria del día en que le salvaron la vida a su padre en Wembley.
Después del tercero, Biffy soltó un suspiro de satisfacción.
—¿Dónde crees que está sir Roderick? —dijo.
—Viejo Biffy —le respondí con franqueza—, no estoy preocupado.
—Bertie, viejo lobo de mar —dijo Biffy—, ni yo tampoco.
Volvió a suspirar, y rompió un largo silencio pidiéndole al hombre una pajita.
—Bertie —dijo—, acabo de acordarme de algo bastante estrambótico. ¿Conoces a